Los descalcificadores sin sal representan una auténtica innovación en el tratamiento de agua. A diferencia de los sistemas tradicionales, estos dispositivos utilizan principios físicos avanzados para prevenir la formación de cal, sin necesidad de añadir productos químicos o sales.
Su funcionamiento se basa en tecnologías de tratamiento físico que modifican la estructura molecular de los minerales causantes de la cal. Mediante campos electromagnéticos o sistemas de cristalización, consiguen que los minerales no se adhieran a las superficies, manteniéndolas libres de incrustaciones.
Sin embargo, lo más destacable es su capacidad para actuar de manera completamente natural, respetando tanto las instalaciones como el medio ambiente.